LA MUERTE NO EXISTE | Testimonio de Rosa

ROSA

Rosa, esta tarde en una clínica de Mendoza, Argentina

8 de diciembre de 1988. Un accidente de tránsito. Consecuencias: Pancreatitis e hígado con la textura de un puré. Tal había sido el golpe, que los médicos la habían abandonado en una camilla, luego de hacer todo lo científicamente posible para salvarla.

Pero Rosa era fuerte, ahora sí lo era! Una dosis celestial de amor fue lo que propició su milagrosa recuperación.

En el mismo momento en que se producía el choque y ella era aplastada por parte de la carrocería, vio a su padre y a su madre que le sonreían… Y detrás de ellos, rodeado de una inmensa luz, a su cuñado que había fallecido muy joven, a la edad de 18 años.

Cuánta paz! Cuánto amor! Cuánta felicidad!

Nada le dolía en ese estado, absolutamente nada; porque justo un segundo antes del impacto, su alma… salió de su cuerpo.

Y después dicen que con la muerte se sufre… Por favor, eso lo dicen por ignorancia! Al contrario, todo dolor desaparece, toda oscuridad se desvanece.

La muerte en realidad es lo que siempre estamos implorando en nuestras oraciones; aunque le llamamos de otra forma: salvación, liberación de todos los pesares, olvido de todos los dolores, dicha sublime y eterna!

Cuando aún yacía debajo del coche, un niño de unos doce años, se aproximó a ella para preguntarle cómo estaba y Rosa, me dice, que le costó muchísimo volver a respirar para responderle.

Al abrir los ojos todo el dolor del mundo regresó a su cuerpo.

Fue triste volver, fue muy triste irme de ese lugar tan hermoso. Apenas puedo describirlo con palabras.

Y el niño de 12 años dónde estaba? le pregunté al camillero que me subía a la ambulancia y éste me dijo que jamás hubo algún niño allí.

A lo mejor era un ángel…

A Rosa se le llenaron los ojos de lágrimas.

Mi vida cambió por completo. He sentido a Dios y a su Espíritu Santo! He sentido su pureza y he comprendido que para llegar a él, debo seguir su mismo camino. El camino del amor.

En la Biblia Jesús nos habla siempre del mas allá, del lugar que yo pude conocer; pero los humanos somos tan terrenales, que tratamos de interpretar su mensaje, aplicándolo a las situaciones mundanas que nos toca vivir. Y eso es un error, porque nos aleja del cielo…

Rosa tenía 48 años cuando salió por primera vez de su cuerpo, hoy 26 años después de aquel accidente que le cambió la vida; tiene 74 y se encuentra en perfecto estado de salud, cuidando ahora de su marido, que está internado en una clínica mendocina.

 

Todos los Derechos Reservados © SINDA MIRANDA

Anuncios

El abuelo del parque

Mi amiga Hilda Raccuia publicó en su muro de Facebook, el texto que a continuación les comparto.

DE COMO LAS SITUACIONES Y LAS PERSONAS PUEDEN PARECER ALGO QUE NO SON:
Estaba sentada en un banco del parque disfrutando de un día hermoso y apacible, solo modificada por las idas y venidas de mi nieto y su bici… de repente y casi enfrente mio, un señor entrado en años (mas que yo jaaa) y también sentado en un banco, gesticulaba muchísimo y levantaba la voz enfadado. “Pobre hombre” pensé. La soledad muchas veces hace estragos o a lo mejor no vive solo, está enfadado con alguien y descarga su ira y rabia hablando en el parque y dando voces… Tal vez sea bebedor y ve alucinaciones y uyyy ¡cuántas cosas mas venían a mi mente tratando de justificar, o entender la actitud de ese señor! “Pobre hombre” una vez mas pensé y de repente del árbol que estaba al lado y a la izquierda salió un hombre que era su interlocutor! Todo el tiempo había estado detrás del árbol frondoso y de hojas grandes! Qué fuerte! Estuve todo el tiempo mirando sin ver!!! Creando historias, intrigas….ohhh!!! La realidad no tenia nada que ver…

 

Hilda nos hizo pensar a los que la leímos. Y nos hizo reflexionar desde nuestro propio día a día, desde el ahora, el instante presente.

Generalmente nos adelantamos a opinar y a sacar conclusiones, incluso desde la más buena intención. Y a veces Dios nos sorprende de este modo, con algo tan simple! Para que veamos todos, como detrás de un árbol, puede haber un ángel escondido haciéndole compañía al que está solo…