Y qué pasa si me amo?

Sabemos que la violencia genera más violencia;
que la felicidad es contagiosa,
que el amor sana y llena;
que un abrazo, conmueve más que un te quiero;
que el silencio, en la mayoría de los casos, es la mejor respuesta;
que los que saben escuchar, hablan poco;
que si no existieran los idiomas,
con la música, los gestos y el canto espontáneo bastaría para comunicarnos.

Sabemos también que la soledad nos enseña las cosas, que no se aprenden en clases;
que el desapego es signo de una óptima salud mental y emocional;
que seguir al corazón, es la única brújula;
que la distancia nos hace más comprensivos y sabios;
que la verdadera medicina, está en la naturaleza;
que el amor comienza dentro de uno/a;
que no hace falta esconderse, para ser encontrado/a;
tampoco perderse, para conocerse así mismo/a.

Qué más sabemos?
que somos agua, fuego, aire, tierra y éter…
que seres del cielo y de la tierra, nos acompañan todo el tiempo.
que solo existe aquello en lo que creemos,
que nadie es igual a nadie, definitivamente.
Que las plantas y los animales tienen alma y sentimientos;
que el Amor es lo único real, en todas las religiones que se han inventado;
que hay vida más allá de aquello que no vemos!
Y que pensar o hacer lo correcto, puede ofender a los que pretenden controlarnos.

Hemos descubierto que para crecer, para sentirnos realizados, hay que ser muy curiosos/as e indiferentes ante los que opinan o se entristecen con nuestro inminente progreso.

Amarse es ser…

uno/a mismo/a
auténtico/a, valiente,
discreto/a, libre, creativo/a,
pacífico/a, disciplinado/a
responsable y compasivo/a.

Hasta aquí, un breve resúmen de lo que aprendemos a solas, cuando nos amamos.

 

 

Sinda Miranda

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El abuelo del parque

Mi amiga Hilda Raccuia publicó en su muro de Facebook, el texto que a continuación les comparto.

DE COMO LAS SITUACIONES Y LAS PERSONAS PUEDEN PARECER ALGO QUE NO SON:
Estaba sentada en un banco del parque disfrutando de un día hermoso y apacible, solo modificada por las idas y venidas de mi nieto y su bici… de repente y casi enfrente mio, un señor entrado en años (mas que yo jaaa) y también sentado en un banco, gesticulaba muchísimo y levantaba la voz enfadado. “Pobre hombre” pensé. La soledad muchas veces hace estragos o a lo mejor no vive solo, está enfadado con alguien y descarga su ira y rabia hablando en el parque y dando voces… Tal vez sea bebedor y ve alucinaciones y uyyy ¡cuántas cosas mas venían a mi mente tratando de justificar, o entender la actitud de ese señor! “Pobre hombre” una vez mas pensé y de repente del árbol que estaba al lado y a la izquierda salió un hombre que era su interlocutor! Todo el tiempo había estado detrás del árbol frondoso y de hojas grandes! Qué fuerte! Estuve todo el tiempo mirando sin ver!!! Creando historias, intrigas….ohhh!!! La realidad no tenia nada que ver…

 

Hilda nos hizo pensar a los que la leímos. Y nos hizo reflexionar desde nuestro propio día a día, desde el ahora, el instante presente.

Generalmente nos adelantamos a opinar y a sacar conclusiones, incluso desde la más buena intención. Y a veces Dios nos sorprende de este modo, con algo tan simple! Para que veamos todos, como detrás de un árbol, puede haber un ángel escondido haciéndole compañía al que está solo…