Y qué pasa si me amo?

Sabemos que la violencia genera más violencia;
que la felicidad es contagiosa,
que el amor sana y llena;
que un abrazo, conmueve más que un te quiero;
que el silencio, en la mayoría de los casos, es la mejor respuesta;
que los que saben escuchar, hablan poco;
que si no existieran los idiomas,
con la música, los gestos y el canto espontáneo bastaría para comunicarnos.

Sabemos también que la soledad nos enseña las cosas, que no se aprenden en clases;
que el desapego es signo de una óptima salud mental y emocional;
que seguir al corazón, es la única brújula;
que la distancia nos hace más comprensivos y sabios;
que la verdadera medicina, está en la naturaleza;
que el amor comienza dentro de uno/a;
que no hace falta esconderse, para ser encontrado/a;
tampoco perderse, para conocerse así mismo/a.

Qué más sabemos?
que somos agua, fuego, aire, tierra y éter…
que seres del cielo y de la tierra, nos acompañan todo el tiempo.
que solo existe aquello en lo que creemos,
que nadie es igual a nadie, definitivamente.
Que las plantas y los animales tienen alma y sentimientos;
que el Amor es lo único real, en todas las religiones que se han inventado;
que hay vida más allá de aquello que no vemos!
Y que pensar o hacer lo correcto, puede ofender a los que pretenden controlarnos.

Hemos descubierto que para crecer, para sentirnos realizados, hay que ser muy curiosos/as e indiferentes ante los que opinan o se entristecen con nuestro inminente progreso.

Amarse es ser…

uno/a mismo/a
auténtico/a, valiente,
discreto/a, libre, creativo/a,
pacífico/a, disciplinado/a
responsable y compasivo/a.

Hasta aquí, un breve resúmen de lo que aprendemos a solas, cuando nos amamos.

 

 

Sinda Miranda

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100% sana de la sinusitis crónica

Sinda MirandaCansada de peregrinar por los médicos, a raíz de una sinusitis crónica que padecía desde el 2008; luego de 6 (seis) años decidí ocuparme personalmente de mi salud y probar de sanarme según mi intuición y lo que me decía el corazón.

La situación empeoró a principios del 2013, cuando en la salita del barrio me diagnosticaron pansinusitis y la otorrinolaringóloga que me atendía, en vez de alentarme con buenos consejos; me despachó con desprecio de su consultorio, indicándome la toma de más antibióticos, protectores de estómago, antialérgicos y gotas nasales con corticóides.

La RX que me habían hecho en ese momento, mostraba mi cráneo casi todo blanco (lleno de mucosidad, mire por dónde se mire).

Qué camino seguir para la sanación? Únicamente el del corazón.

Sabía que mi sinusitis estaba relacionada con una situación emocional sin resolver, que tenía su origen en el pasado.

Escucharme a mi misma no fue nada fácil, tuve que despedir de mi vida a mucha gente, cerrar todas las puertas (incluyendo la de mi mente) y recurrir a otras fuentes de sanación más naturales y antiguas para recuperar mi salud.

Hice una limpieza muy profunda de adentro hacia afuera.

Suspendí todas mis actividades artísticas y culturales. Puse fin a las relaciones con personas tóxicas. Me alejé de gente negativa, criticona y pesimista. Apagué la televisión para encenderla cada vez que quería ver programas que me hicieran reír con la alegría de un bebé.

Descansé las horas que necesitaba mi cuerpo para reponerse solo. Me ayudé mucho con Valeriana en comprimidos y tintura.

Para aumentar mis defensas, la naturaleza puso ante mí la Equinaccea. Así que 30 gotas diarias (sin mezclarla con el café porque pierde su efecto) consumí durante cierto tiempo, con el fin de fortalecer mi organismo y que él solito pudiera acceder a su propia farmacia interior  para sanarse.

Suspendí obviamente el café, el alcohol, la sal y las bebidas gaseosas.

Los lácteos los había eliminado de mi vida, cuando comencé con este problema. Dejé de consumirlos ante el primer síntoma y por consejo de un médico asturiano.

Cuando me sentí un poco fuerte, me animé a probar con la Medicina Tradicional China. Fue gracias a internet que llegué al sitio web de la Escuela Clínica Latinoamericana de Medicina Tradicional China, sede Mendoza; llamé por teléfono y solicité un turno con el terapeuta Luis Roux.

Durante varios meses él me ayudó a ocuparme de mi salud con acupuntura y muxibustión. También me dió una gran pauta para sanar la sinusitis: nada frío, todo caliente o en su temperatura natural.

A partir de ese momento desayunaba, almorzaba, merendaba y cenaba con líquidos calientes. Preferentemente tes durante el día, o sopas de verduras por la noche. Me acostumbré y me encantó.

Incorporé a mis desayunos los cereales sin azúcar y los frutos secos como las nueces, almendras y maní.

Reemplacé la azúcar morena por la miel.

Consumí caramelos de propóleo y eucalipto, cuando tenía tos, carraspera o me quedaba sin voz.

Además me masajeé los senos paranasales con algodón embebido en infusión caliente de jengibre. Me hice vapores de eucalipto, romero y pulmonaria 4 veces al día. Y las gotas nasales que me apliqué eran caseras, hechas por mí: con agua, sal y bicarbonato de sodio.

En la última sesión de acupuntura,  Luis Roux me sugirió que desarrollara alguna actividad física para que el proceso de recuperación continuara de forma natural sin detenerse.Sinda Miranda

Me apunté a Tai Chi y estuve practicándolo hasta mediados del año pasado, cuando por razones personales, debí dejar las clases y regresar a mi yoga casero simple: saludo al sol y algunas asanas fáciles para no perder el ritmo.

Tengo una pequeña huerta medicinal, a la que atiendo diariamente bajo el sol; y todos los días, destino 60 minutos de mi tiempo libre a la oración, meditación y canto de mantras.

Ah! y lo más importante: en el invierno siempre mantengo mi cabeza protegida con un gorrito de lana y mi nariz y mi boca cubiertas por un cuello polar o bufanda.  Más vale estar abrigada que caer en la cama como una piedra cae sobre el agua.

Hoy, después de haberme dedicado durante un año a mí misma, me han entregado una nueva RX donde se puede ver que mi cráneo está limpio y que me he curado al 100% de la pansinusitis que padecía.

Quiero agradecer a Luis Roux y al equipo de terapeutas que me atendieron en la Escuela de Medicina Tradicional China de Mendoza y a todos/as los/as amigos/as de mi círculo íntimo, que me acompañaron durante mi recuperación con su sabiduría, su buen hacer y su oración.

Namasté.

Awen Wu Wei So Ham.

Paz, Amor, Alegría y Gratitud por siempre.

Sinda