Reencarnación

“El conocimiento fácilmente adquirido, es aquel que se ha desarrollado, en una vida anterior.”

Platón

Sinda Miranda

Sinda Miranda

Me llamo igual que mi abuela asturiana. Nací unos pocos meses después de su fallecimiento, al otro lado del océano y siendo la primera mujer que le daba uno de sus hijos. Después vinieron mis primas y primos, algunos también nacidos en Argentina y otros en España.

Desconozco si soy su reencarnación, pero a juzgar por lo que los mayores que aún viven en el Campu Redondo de Camás (Cabranes, Asturias) dicen de mí: tengo su mirada, profunda y dialogante; la misma mirada de ella, con un par de ojos que no necesitan de palabras para expresarse.

A mi abuela le gustaba leer y escribir. Amaba a su familia, sus animales y a la naturaleza. Era toda una guerrera, digna mujer cristiana viviendo en un lugar, rico por su cultura y tradición celta.

Emprendedora, valiente, trabajadora. Que vino a la Argentina, unos meses antes de que yo naciera, para asistir al casamiento de uno de sus hijos y conocer a mi madre; pero algo se lo impidió… Prometió volver más adelante, y yo creo que cumplió con esa promesa.

Crecí en Buenos Aires y en una de las mudanzas que hicimos con mi familia, del barrio porteño de Chacarita al de Barracas; mi padre me trajo una cama, de una plaza y media, con elásticos y un colchón tan gordo, que además de descansar como una reina, me encantaba saltar sobre ella. Saltaba y saltaba, cada vez más alto. Mis hermanos también lo hacían conmigo y así jugábamos, sobre la cama que había utilizado mi abuela Gumersinda, durante su estancia en la Argentina.

En el 2003 tuve la ocasión de viajar por primera vez en esta vida, a Asturias. Los 9 años que viví allí los cuento en http://emigranteretornada.blogspot.com.ar. Y una de las cosas que hice, apenas llegué, fue ir a visitar la tumba de mi abuela.

Es muy difícil explicar lo que sentí, cuando apoyé mi mano sobre su lápida y leí su nombre, que también es el mío…

Una energía sutil y poderosa me conectó con un pasado que aún no recuerdo, pero a medida que transcurre el tiempo, descubro que en ciertas actitudes y elecciones de vida que hago, voy sanando cosas mías que no he vivido en este presente.

Mi abuela murió muy joven a causa de una herida que le provocó la enfermedad del tétano.

He creado este apartado en mi blog, para plantearles lo que pienso sobre la “reencarnación”, a partir de mi propia experiencia. A lo largo de mis primeros 40 años de vida, he recordado 8 reencarnaciones mías. Quiero contarles bajo qué circunstancias las recordé y cómo me sanaron en distintos momentos del presente, el recuerdo de esas vidas…

  • 1ra. Reencarnación recordada a los 19 años de esta vida: El primer recuerdo que tengo sobre una vida pasada, me llegó como un flash, igual al de una cámara fotográfica; pero en vez de portar luz, viajaban en él varias imágenes: un asentamiento gitano muy cerca de las vías del tren de la Estación Velez Sarfield en Liniers (Buenos Aires); una mujer con un pañuelo en la cabeza, el rostro serio y mirando hacia abajo. Contaba entonces con la escasa edad de 5 años. Era una niña muy curiosa y era su hija, tan gitana como ella. Estimo que viví en el barrio de Liniers entre los años 1800 y 1860, en ese asentamiento que les menciono al comienzo; y seguramente mi madre se dedicaba a la venta ambulante de chucherías baratas. En aquella época, la estación de trenes de Liniers no existía y en su lugar habían campos de trigo, de hortalizas, frutales y tambos. Recuerdo que me gustaban las túnicas que usábamos, de colores vivaces y el sentirme tan liviana, tan pobre, tan simple. Se vivía de otra manera, los valores primordiales eran la familia, la salud y la honestidad. Las circunstancias que me devolvieron el recuerdo de esa vida fueron: la lluvia golpeando sobre  el techo del colectivo en el cuál yo viajaba y que circulaba por la Av. General Paz, con la intención de realizar su siguiente parada en la Estación de Trenes de Liniers.
  • 2da. Reencarnación recordada a los 23 años de esta vida: Tenía serios problemas personales, con el hombre que era mi pareja. Problemas de todo tipo. Había algo oscuro, en él, que yo rechazaba y no sabía qué. Le pedí a mi ángel que me mostrara en un sueño el motivo, para poder solucionarlo y decidir si seguía adelante o no, con esa relación. Mi ángel accedió al pedido que le hice y esa misma noche, me arrebató en espíritu mientras dormía. Sin soltarme de la mano en ningún momento me llevó hasta una casa de tres pisos, muy hermosa, de madera, en España. Cuando entré allí, varias mujeres con poca ropa salieron a mi encuentro, para saludarme como si me conocieran de toda la vida. Pero yo no recordaba a ninguna, no sabía quienes eran. “Has vuelto…” me decían con una sonrisa sincera que verdaderamente me transmitía una auténtica alegría. “Has vuelto…” gritaban y se avisaban unas a otras, para que todas vinieran a saludarme. Hasta que apareció alguien, mi hermana Marisa; que en esa vida era mi mejor amiga. A ella la reconocí inmediatamente. “A qué viniste…” me preguntó intuyendo mi respuesta. “Quiero saber lo que me pasó… y por qué en el presente estoy sufriendo tanto…” le respondí. Entonces mi ángel y mi hermana abrieron paso entre las demás mujeres y me condujeron al tercer piso, siempre por las escaleras. La última habitación de aquel Burdel, era la mía.  La puerta estaba un poco abierta. “De verdad querés saber?” me interrogó mi mejor amiga y yo asentí con la cabeza. Quise entrar de golpe, pero mi ángel me tironeó hacia atrás; intempestivamente no era la forma correcta de abordar el pasado. Así que me relajé y lo intenté de nuevo, pero con más suavidad. Cuando abrí de par en par la puerta, me vi .. desnuda, ultrajada, violada y muerta, sobre una cama llena de sangre. En esa vida, yo fallecí  a los 16 años… y según lo que estuve investigando, mis recuerdos coinciden con la época que transcurre entre 1620 y 1640. Al regresar de aquel viaje junto a mi ángel, abrí los ojos y ya de nuevo en el presente, decidí terminar con la relación que me unía a ese hombre. Lo eché, educadamente, de mi casa. 
  • 3ra. Reencarnación recordada a los 24 años de esta vida: Debo hacer una introducción antes de contar cómo la recordé; porque la siguiente relación de pareja que tuve, me fue anunciada de una manera muy especial. |||||||Me encontraba sola, triste, muy deprimida; contemplando el cielo nocturno desde mi balcón, cuestionándome si “Llegará ese hombre que me hará sentir querida y completa?” Ignoraba a esa edad, que somos personas completas, que el amor comienza en uno mismo… por eso hacía ese tipo de preguntas. Y de repente unas nubes cubrieron las estrellas que segundos antes observaba. Las nubes se habían unido para dibujar la figura de un hombre que caminaba,  avanzando en dirección a mí. “Quiere decir que está por llegar?” volví a preguntarme, descreía de lo que estaba viendo, ya que era la primera vez que Dios me hablaba a través de gotas de agua sobre polvo atmosférico… Y la imagen del hombre se deshizo ante mis ojos como si fuera una respuesta, que no supe interpretar. Lloré, porque mi angustia fue mayor. Sentí de pronto una presencia en el otro extremo del balcón. La silueta luminosa de un alma que yo reconocí como la de mi ángel, y que se acercaba lentamente hacia el sillón donde yo estaba. “Abrazame…” le dije y cerré los ojos. Mi ángel me abrazó por detrás y me llené de paz y amor. //////////A los pocos días, enfermé (lo cuento bien en www.sindamiranda.com) Estuve unos minutos sin vida, lo que me permitió conocer  el otro lado… Allí vi muchas cosas sobre mi presente y Dios me permitió descubrir cómo iban a ser los 5 años siguientes si regresaba a mi cuerpo. En aquel sitio blanco y luminoso me mostraron la imagen de un niño rubio de ojos claros, que jugaba en una de las playas de San Clemente del Tuyú. Sucedieron más cosas durante el tiempo que permanecí en el otro lado… Destaco aquí únicamente lo que está relacionado con mi tercera reencarnación recordada. Por supuesto que regresé a mi cuerpo, y que al despertar de ese viaje, me había recuperado por completo de mi enfermedad. Al mes conocí a alguien que me invitó a su casa para tomar mate y mirar fotos. Una de las fotos que me enseñó, contenía la misma imagen que había visto en el otro lado: la del niño rubio de ojos claros, jugando solo en la playa y que ahora estaba frente a mí, tomando mate y compartiendo conmigo unas medialunas. 16 años juntos, le siguieron a ese reencuentro, con momentos bellísimos y también muy tristes, tuvimos crisis como todas las parejas y varias reconciliaciones, a punto de divorciarnos dos veces hasta que empezaron los sueños… donde el niño rubio de ojos celestes, prometía cuidarme toda la vida, porque yo era su madre y había quedado viuda a la edad de veintiún años. Vivíamos en medio de un campo, en una cabaña en Nápoles (sur de Italia), ubicada cerca de un bosque. (Desconozco la fecha de esa encarnación). Estábamos los dos solos hasta que la tristeza, me llevó… Yo extrañaba mucho a su padre, que era médico y viajaba de pueblo en pueblo, durante meses, sanando a las personas. En el presente la historia de algún modo se había vuelto a repetir. Aunque hemos sido muy felices estando juntos, la relación maduró en el sentido equivocado, por error de los dos. Mientras que yo buscaba al niño rubio de ojos claros, él buscaba a su madre… y al reencontrarnos,  nos convertimos en eso que necesitábamos ser: en madre e hijo, cumplimos de este modo con el vínculo que nos faltó cerrar de aquella vida pasada. él pudo ocuparse y cuidar de mí tal como me lo había prometido; y cuando nos dimos cuenta de que perseguíamos proyectos diferentes, la relación que manteníamos, llegó a su fin. En 16 años aprendimos muchísimas cosas juntos, también crecimos y nos fortalecimos. Hoy somos buenos amigos. 

Continuará…

 

Sinda Miranda

de la Biografía de Sinda Miranda. Todos los Derechos Reservados.

Un pensamiento en “Reencarnación

  1. Hola Miranda yo también tengo recuerdos de dos vidas en la primera era una mujer y lo único que recuerdo es que era gitana y estaba embarazada de un gran amor y recuerdo que lloraba mucho porque una bruja había hecho que perdiera a mis dos bebes eso es lo único q recuerdo y sueño con eso y los otros recuerdos es de haber sido mi abuelo que murió 1 año antes de mi nacimiento y se llamaba igual que yo y con mi mama siento un gran amor mucho mas grande de lo normal y siento que estoy en esta tierra para cuidarla . En fin tengo muchas cosas mas por contarte y que no le digo a nadie para no acabar en un psiquiatrico . a veces me pregunto si no vengo de una familia que hace rituales de reencarnación porque cada vez que fallece alguien una mujer de la familia queda embarazada . tengo muchas preguntas espero me puedas contestar muchos besos

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